Ene 25 2017

SE ME OLVIDÓ IR AL GIMNASIO

gimnasio

Foto-Isabel Alarcón García

SE ME OLVIDÓ IR AL GIMNASIO

 

―Chicas, ¿nos apuntamos este año al gimnasio?

―Siiii-respondieron todas.

― ¿Animadas?

―Siiii

― ¿Nos dedicamos unos momentos para nosotras, que bien nos los merecemos?

―Siii

― ¿Dispuestas a ponernos en forma?

―Siii

Desbordábamos de entusiasmo, pero a la semana siguiente nos juntamos para hablar de nuestra aventura y … puf ¡se me olvidó ir al gimnasio! No sabía cómo justificar mi olvido y se me ocurrió contarles que por un día que no fuera al gimnasio no pasaba nada, teniendo en cuenta la cantidad de deporte que practico en un día tan normalito como el de hoy.

 

Preparados, listos… suena el pistoletazo de salida. Todos salen disparados, pero yo necesito tomarme 10 minutos de “meditación” para conseguir bajar del plano espiritual al terrenal. Ahora si… salgo escopetada, me dirijo a la primera parada para practicar unos minutos la “halterofilia“. Me dispongo a levantar dos cuerpos completamente dormidos de 16kg. Tras vestirlos los arrastro hasta el baño donde practicamos escasos minutos de “natación“, los suficientes para despejar nuestras caras.

 

A continuación una “serie de ejercicios de calentamiento” para meter vasos de leche en el microondas y sacarlos bien calentitos pero sin quemarse. No se puede perder ni un minuto en la carrera. Nos ponemos mochila al hombro y hacemos un “rapelado” de 4 pisos sin ascensor a toda leche. El cole nos espera.

 

Nos montamos en el coche, abrochamos cinturones y hacemos “rally” sorteando las distintas callejuelas del pueblo para escapar de los semáforos rojos y llegar a tiempo a la meta. ¡Terror tendría que tener Carlos Sainz de montar conmigo! Bien, conseguido, justo a tiempo, lo que pasa es que las ocupantes están ansiosas por ir al cole así que se apean en el box.

 

Después del estrés que genera el ir a tanta velocidad, decido cambiar el rally car por mi micro-machine y tener unos momentos de “relajación“, música tranquila, despacito, disfrutando del amanecer, del paisaje, de los coches que te deslumbran, de los atascos, de los que disfrutan llamando la atención pero nunca ponen el intermitente.

 

¡¡Biennn, hemos llegado al trabajo!! Pero no os penséis que aquí no se hace deporte, ¡eh!  Lo que pasa es que se practica sobre una parte muy pero que muy concreta del cuerpo “ejercitar los dedos” 6h x 5 días frente a un teclado es buenísimo para no sufrir luego artrosis, reuma, o artritis (nunca sé lo que es).

 

Al finalizar la jornada laboral realizo una parada para el “avituallamiento” y cargar las energías necesarias que me permitan enfrentarme a la jornada familiar que empieza desde …  ¡ya!

 

Cogemos el coche y practico 30′ de “formula1” (lo siento Alonso, este año el mundial lo gano yo). Recogemos a las dos fierecillas y nos disponemos a practicar la “agudeza visual” es un ejercicio que para conseguirlo requiere de mucha práctica y de mínimo dos sujetos voluntarios. Consiste en tener control de los ojos cada uno por separado, es decir, conseguir no perder de vista a cada uno de los sujetos aunque cada uno de ellos salga corriendo en direcciones opuestas.

 

Seguimos la tarde con “una carrera de pesos” imposible sacarlas del parque tienes que llevarte a los dos pesos arrastra hasta casa, con un poco de suerte a mitad de camino consigues convencerlas de que vayan solas y liberarte de cierto peso.
Nos preparamos para realizar ahora una “escalada” nuevamente de 4 pisos sin ascensor con la dificultad añadida de que posiblemente vaya cargada con el peso de la compra.

 

¡Conseguidooooooo! Pero esto no acaba aquí, ahora toca “torear“. Comienza la corrida de dos toros de miura que te las hacen pasar canutas, capotazo para un lado, capotazo para otro. Tras ciertas cornadas entre ambos toros se les saca fuera del ruedo para darles de cenar y aplacar así un poco, pero solo un poco los nervios. Porque nada más acabar comienza la “lucha de sumo” hasta que consigues que las luchadoras se metan en la cama.

 

Un nuevo “avituallamiento” da paso a la jornada personal, donde durante un par de horitas el único y más deseado deporte que practico es el “tumbing” en cualquiera de sus facetas: ya sea tumbing leyendo, ejercitando la mente, relajación el cuerpo, viendo la caja tonta, interneteando, conversando conmigo misma o con alguien, o como última opción ascendiendo al plano espiritual..

 

Y bueno, como digo, esto en un día normalito.

¡Y yo preocupada por no ir al gimnasio! Menos mal que en el cole no me gustaba nada la asignatura de gimnasia que sino hoy estaría preparándome para las olimpiadas.

En fin, que la próxima semana me pondré una nota de aviso para ir al gimnasio.

 

Publicado en: Agosto 2012.- Revista nº 36 de la Asociación Madrileña de Partos Múltiples (AMAPAMU)

2 comentarios

  1. Hola…esta genial tu articulo, es justo lo que estaba buscando..

    me sirvio mucho para aprender un poco más en internet, sigue de la misma forma :).

    Adios

  2. Muchas gracias !!

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