QUÉ OFREZCO

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Estas siete palabras que son muy significativas para mí y en las que basaré todo este bloque:

Cuántas veces habremos oído decir “persigue tus sueños”, “de lo que eres a lo que quieres ser depende de lo que hagas”, “intento cambiar, pero siempre me pasa lo mismo”, “sé lo que quiero hacer, pero no termino de llevarlo a cabo”. Yo os preguntaría ¿Creéis que se puede cambiar algo de nosotros mismos sin antes conocernos? Yo respondería que NO. Primero tendré que conocer quién soy, cómo se ha constituido mi vida, para luego decidir qué es lo que quiero cambiar o mantener. Por tanto aquí entra el juego la primera palabra: AUTOCONOCIMIENTO.

Desde que nacemos estamos continuamente aprendiendo, ya sea por imitación, por premio-castigo o incluso por el bien conocido condicionamiento clásico. Todos esos APRENDIZAJES van dando forma: a nuestro cuerpo, gestos, pensamientos, creencias, emociones, lenguaje, a ese crítico interior que nos acompaña cada día,  a la forma en que nos relacionamos con los demás… Todos ellos nos van constituyendo en lo que somos, hasta que en un momento dado, decidimos poner el piloto automático en nuestra vida y nos dejamos llevar por él. Resulta muy cómodo vivir así ¿verdad? No nos supone esfuerzo alguno, cuerpo-emociones-pensamientos saben cómo tienen que actuar en cada situación. No nos roba tiempo, la respuesta es inmediata.  Tampoco nos produce dolor, al contrario, nos mantiene en nuestra zona de confort y seguridad.

Sin embargo un día, después de haber realizado ese autoconocimiento decidimos cambiar algo en nosotros, ya sea porque está limitando nuestro desarrollo o bien porque nos provoca malestar o incluso porque hemos conseguido ver las cosas desde un lugar que nos puede beneficiar más. Con todas esas ventajas que hemos mencionado antes ¿quién es el valiente que desconecta ese piloto automático? Pues tú. Tú puedes hacerlo ¿Cómo? Con ACCIÓN y con nuevos aprendizajes. Ya habrá tiempo más adelante de volver a conectar el piloto automático. Antes es necesario reprogramar nuestro cerebro con nuevas instrucciones. Hay que enseñarle un nuevo camino y repertorio de acciones desde el nuevo punto de observación.

Pero ¡cuidado! llegas a una zona de grandes turbulencias. Nuestro sistema hará todo lo posible por boicotear aquellas nuevas acciones que emprendamos para el cambio o transformación. Podrás caer en el olvido, dejarlo para el mañana que nunca llega, el crítico interior te mantendrá distraído y tratará de convencerte para que vuelvas a conectar el piloto automático y sigas en tu zona de confort. Cualquier tipo de resistencia será poca. Sin embargo, hay algo que te puede ayudar ¿el qué?

Cuando actuamos podemos hacerlo “huyendo del dolor” o bien “desde el amor”. Huir del dolor no es otra cosa que tapar aquello que nos produce sufrimiento o dolor. Nos creamos personajes para salir del paso, para aparentar lo que no somos, para cubrir las expectativas que otros esperan de nosotros, para no mostrar nuestras debilidades. Con esto no solo huimos del dolor, huimos de nosotros mismos. ¿Es éste el camino que quieres emprender? Pues bien, te indicaré que existe otro camino, opuesto. El del AMOR. El del amor primero hacia uno mismo y luego hacia los demás.

Fijaros que si estamos en el camino que huye del dolor y hemos dicho que eso no es querernos a nosotros mismos ¿quién nos quiere? Tenemos una necesidad básica de ser queridos y aceptados. Buscamos a toda costa cubrir esta necesidad, por ello, si no nos encargamos nosotros, lo buscaremos incesantemente, fuera, en los demás. Esto nos llevará de nuevo al ciclo de hacer lo que sea porque nos vean y nos quiera.

Ahora bien ¿Qué significa para ti “quererse”? Para mí quererse implica: la ACEPTACIÓN de todo lo que nos configura, lo bueno y lo no tan bueno. Es nuestro. Somos capaces de verlo y de quererlo. También nos encontramos con la  COHERENCIA.  Si piensas de un modo, sientes algo distinto y actúas de otra forma ¿crees que estás siendo coherente? ¿esto podría ser quererse a uno mismo? Si desde nuestro sistema central damos órdenes contradictorias, ten por seguro que, tarde o temprano habrá una manifestación externa por el daño producido. Todo por no escuchar. Vamos, yo diría que con ese daño, no nos estamos queriendo mucho ¿verdad? Por tanto la coherencia entre cuerpo-mente-emoción es fundamental. Nos faltaría por contemplar la CONFIANZA. Existen una serie de aspectos que si se vulneran, nuestra confianza acaba dañándose y nuevamente nos enfrentamos a la pregunta de antes ¿si nos dañamos, nos estamos queriendo? Creo que la respuesta es obvia.

A modo de resumen:

Si buscamos un CAMBIO o transformación personal, hagamos un trabajo previo de AUTOCONOCIMIENTO para valorar y decidir lo que deseamos mantener o por el contrario aquello de lo que nos queremos desprender. Llevemos a cabo los APRENDIZAJES oportunos para emprender un camino de nuevas ACCIONES desde el AMOR hacia nosotros mismos, con la COHERENCIA y CONFIANZA de que… ES POSIBLE. Esto nos pondrá en disposición de poder ver, aceptar, confiar y querer a los demás sin dejar de ser lo que queremos ser y sin querer cambiar lo que otros son.

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