Ene 28 2015

BUSCANDO EL EQUILIBRIO

equilibrio

Foto – Isabel Alarcón García

BUSCANDO EL EQUILIBRIO:

Cuanta gente habrá en el mundo que viaja de un lado a otro en busca de alimento y de tecnologías para su explotación. En mi caso, cuantas veces habré querido hacer algo, habré pensado en hacer aquello y finalmente habré hecho lo otro. Tantas y tantas, que hoy al levantarme he sentido la necesidad de salir en busca de mi propio equilibrio.

Son las cinco de la mañana, sin poder dormir, encendí mi ordenador y tras una breve búsqueda, reservé un tren hacia una bonita casa en un lugar costero. Cualquiera me valía para mi propósito.

Disponía de poco tiempo para prepararme. Empecé a llenar la maleta mientras pensaba: “El chubasquero por si llueve, el bañador por si hace bueno, el jersey por si hace frio, el pantalón que hace juego con el jersey, las medicinas por si ocurre algo…” así estuve quince minutos “por si, por si, por si” hasta que paré y me di cuenta de lo previsora que soy. Esto me hace querer siempre controlar todo y al final me siento tan desbordada que acabo por no hacer nada. Esto no es equilibrio. Tenía que cambiarlo. Cogí una maleta más pequeña y la llené con lo necesario.

Me apresuré para llegar a la estación. Pregunté a una azafata por la forma de proceder con las maletas y me senté a esperar el momento de embarque. De repente vinieron a mi cabeza pensamientos de duda: “Habré preguntado bien, estaré esperando en el sitio indicado, a ver si me he confundido” nuevamente paré mis pensamientos y sabiendo que así no podría encontrar el equilibrio, opté por aligerar mi equipaje y sacar las dudas de mi maleta antes de subir al tren, porque realmente estaba segura de estar haciendo lo correcto.

Ya en el destino tenía que entrar en algún sitio a comer, pero nunca había entrado en un bar sola, imaginaba mi entrada como un bombardeo de ojos apuntándome o como un escáner para ver si pasaba el control. De nuevo paré mis pensamientos y me dije “no puedo dejar de hacer cosas por estar pensando en que dirá la gente de mí”. Eso no era equilibrio, así que decidí entrar, coger el sitio más bonito y a aquel hombre que me miró, con la cabeza bien alta, le regalé la mejor de mis sonrisas.

Por la noche había sitios muy hermosos que quería visitar pero nuevamente mi cabeza “dónde vas sola, todos salen acompañados con alguien”. El equilibrio no consiste en depender de alguien cuando algo deseo hacer, así que me arreglé como merecía la ocasión y salí a pasear y contemplar los hermosos parajes que se ocultaban tras la noche.

Un nudo subió hasta mi garganta y mis ojos se nublaron por unos instantes, supongo que en ese momento, un cúmulo de emociones me invadió al sentir el equilibrio en mí, tras finalizar una jornada en la que había hecho aquello que había pensado y querido hacer.

6 comentarios

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    • Gabriel on 29/01/2015 at 00:23

    Es cierto que muchas veces das mil vueltas a las cosas y al final acabas haciendo otras que no tienen que ver con lo que inicialmente querías. Por no decir las veces que de tanto run run que tenemos en la cabeza vamos haciendo una montaña de lo que solo era un granito.

  1. Amigo Gabriel, en breve trataré de subir algún artículo sobre lo que nos sucede cuando no conseguimos parar nuestro diálogo interior y algunas herramientas para intentar frenarlo cuando se nos dispara, causando como dices tu, esa montaña de un granito de arena.

    • Gabriel on 29/01/2015 at 00:36

    Genial !! Estaré atento.

  2. Si lo deseas puedes también subscribirte en el blog (en el apartado que aparece en la derecha) y tan sólo metiendo tu correo recibirás una notificación cada vez que añada una nueva entrada.

    • Miguel on 28/04/2015 at 12:59

    Hola Isabel,
    Con retraso, pero por fin he sacado un minuto para leer tu blog, y de las diferentes entradas que he leido, esta es la que más me gusta, porque también a mi me toca.
    Un abrazo.

  3. Hola Miguel, gracias por leerme.. Creo que es un tema que a mucha gente le toca, algunos ni son conscientes de ello.. pero cuidado ehh !! que como le cojas el gustillo.. ya no hay quien te pare, jeje..

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